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LEYENDAS: La lengua morada del shar pei

lobosCuenta la fábula que al principio de los tiempos, vivía en lo alto de un pico sagrado un bondadoso monje rodeado de animales. El anciano cuidaba con gran cariño de todas las criaturas de la montaña. Dedicaba sus días a la recolección de hierbas con las que elaboraba mejunjes para sanar las heridas de los animales y sus noches a orar por ellos.

Cierto día el monje cayó enfermo sin poder si quiera levantarse de la cama. Los animales, extrañados al no verlo pasear aquella mañana entre los arbustos de la meseta, acudieron a su cabaña. El moribundo anciano les explicó que sufría un mal cuyos síntomas eran absolutamente desconocidos para él. No sabía del remedio para tan extraña enfermedad ni conocía ninguna hierba que la pudiera sanar. Preocupadas, todas las criaturas se comprometieron a buscar en la Naturaleza el remedio que pudiera curar a su respetado amigo.

Y así fue como los pájaros surcaron todos los cielos y los monos treparon por todos los árboles del mundo. Cuentan que la cura para sanar al monje fue buscada por los peces en todas las aguas del planeta y hasta debajo de la tierra por las pequeñas hormigas.

SharpeiLa noche cubrió el bosque con un negro manto sin que ningún animal hubiera podido encontrar la medicina para el mal del anciano. Apenadas, todas las criaturas de la montaña acudieron a velar a su adorado amigo. A pocos metros de que el Shar Pei llegara a la cabaña cayó del cielo frente a él la más brillante de las estrellas. Conmovido ante la belleza del astro, el perro entendió que los dioses le habían enviando desde el cielo el anhelado remedio. Agarró la estrella entre sus fauces y corrió hacia la cabaña para entregársela al monje. Llegó veloz junto al anciano y posó con delicadeza el astro a los pies de su lecho. Milagrosamente, el apagado rostro del religioso se llenó de luz y su debilitado cuerpo se inundó de fuerzas. Entusiasmado, el anciano se levantó de la cama y acarició con gratitud la cabeza de su arrugado amigo. Feliz, el Shar Pei lamió las manos del monje con una lengua que, tras haber sido abrasada por la fogosa estrella, pasaría a ser morada para toda la eternidad.

Fuente: http://miisharpei.blogspot.com.es/2011/02/un-cuento-chino-sobre-la-azulada-lengua.html

1 comentario

  1. colchones online

    Un relato maravilloso. Me gusta como escribes.

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