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LEYENDAS: La Operación -Husky-

Es sabido el empleo de siberianos como tiradores de trineo. Menos conocido fue el uso del lobossiberian husky como perro de guerra, si bien simbólico y transformado en bandera de las tropas aliadas.

Conocida es la rivalidad entre el norteamericano George Smith Patton (1885-1945) y el británico Bernard Law Montgomery (1887-1976), los dos grandes generales aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y muy especialmente al producirse la invasión a Sicilia, en 1943.

El inglés mariscal de campo Bernard Law Montgomery, ya en la campaña africana que culminó con la victoria en el Alamein y la caída del mariscal alemán Erwin Rommel (1891-1944) -el Zorro del Desierto-, era acompañado permanentemente por un viejo beagle, Harold, como corresponde -según la mejor tradición británica- a los cazadores de zorros astutos. Aquel perro ejercitaba sus colmillos en cuanta pierna descuidada de oficial del Estado Mayor se le antojase, y para colmo, ay de los desprevenidos coroneles, Lord ‘Monty’ parecía festejar las mordeduras de Harold y reírse -con silenciosa flema británica- de las caras de dolor de sus capitanes y tenientes ‘taloneados’ por la mascota del jefe.

Del mismo modo y molestias a la oficialidad subordinada, el teniente general George S. Patton, a cargo del 7º Ejército norteamericano en Italia, llevaba consigo dos acompañantes mordedores: una bullterrier, Dana, y un siberian husky joven, Igloo, regalo de su mujer para que tuviera suerte al enfrentar la división panzer “Herman Goering”.

Cuando llegó el momento de planificar la acción, según rescata el historiador Ladislas Farago, las discusiones entre ‘The Great Monty’ y ‘El Abejorro Verde’ (uno de los apodos de Patton) no se limitaron al operativo militar y sus consideraciones tácticas: Ante el mismísimo almirante Hewit, testigo atónito de la polémica, los dos generales rivalizaron acerca de las virtudes de sus… perros favoritos (!) y, al fin, casi de mala gana, convinieron un ‘empate a la mexicana’ del beagle y el bulterrier, pues “cada cual tiene lo suyo”, “son razas incomparables”, tal dijo el general Alexander terminando (?) así la inoportuna guerra cinófila.

…¡Qué va!, El ‘Loco del Fuerte Clark’, el ‘Cowboy Aristócrata’, y también llamado ‘Sangre y Agallas’, Patton, no iba a permitir que su “maravillosa Dana”, ¡una bull!, fuese equiparada a un beagle, “perrito con aspecto de mestizo”, ¡de ninguna manera!, “por mucho que la Corona de Inglaterra diga lo contrario”; y para furia de Monty, sacó su comodín: “Hace bien, Mariscal, en evitar comparaciones con mi… cachorro de siberian, porque los huskys están sobre todas las razas, no hay un signo de impureza en estos lobos mal imitados por los perros, son perfectos…” (sic).

Mayor habrá sido la furia de Monty -supongo- al enterarse que, con la firma del general Dwigth D. Einsenhower (y segura influencia de Patton), la maniobra de Sicilia fue llamada en clave…¡”Operación Husky”!.

 

…Y todavía más: el 11 de julio de 1943, en la lancha del almirante Hewit, nave en la que viajó Patton para establecer la vencedora cabecera de playa, iba Igloo, el siberian símbolo del operativo.

Más aún: el sargento Bill Mauldin, dibujante del ‘Star & Stripes’ -periódico del ejército de los EE.UU.-, no olvidó retratar al perro, que junto a Patton, desembarcó aquella mañana provocando el crepúsculo del… milenario Reich de Hitler.

Y, por si Montgomery hubiese obviado la caricatura del ‘Star’, el banderín de tareas del Monrovia -buque insignia de las fuerzas de la “Husky Eight”-, le habrá causado otro disgusto perrero: Un estandarte azul con el clásico perfil del siberian, cola apoyada en grupas y sonrisa de vencedor.

 

por Sergio Grodsinsky

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