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Lobos: LOS LOBOS PASAN HAMBRE

Salvajemente débiles :: 11/11/2005 Hay especialistas que cifran la población galaica de lobos enLOBOS ICO unos 650 ejemplares, en tanto que otros estiman que suman más de 1.000. En ambos casos el futuro de la especie emerecería ser calificado de menos grave, pues en 1920 sólo quedaban 150. L. V. A. / E. Blanco (Xosé Carreira) Soplan malos vientos para el lobo. A decir de los expertos, el número de ejemplares ha descendido de forma alarmante en los últimos años y, lo que es peor, los lobos pasan hambre en varias comarcas gallegas debido a la escasez de carroña. Por si fuera poco, los cebos envenenados causan estragos y la cada vez más densa red viaria perjudica gravemente a la especie en el noroeste de la Península, que en su día fue reserva natural del lobo. Los estudios más optimistas cifran en 600 o 700 los ejemplares; pero hay especialistas que consideran exagerada esa cifra y la reducen a 400. Y en toda la Península no quedarían más de 1.500.

Uno de los últimos ataques de lobos en Galicia se produjo hace sólo semana y media en A Estrada. Tres ejemplares entraron en un establo de As Cancelas (Riobó) y causaron estragos entre las once ovejas y diez corderos de la granja. Aunque en lo que va de año no se ha tenido conocimiento de acciones tan sangrientas como la de A Estrada, durante el último lustro los lobos han causado daños considerables en diversos enclaves del rural galaico. Cambios recientes Según Felipe Bárcena, uno de los expertos en lobos más acreditados de la comunidad, conviene subrayar que la especie se ha quedado sin carroña; es decir, la despensa está vacía, pues la ley impide abandonar en el monte las reses muertas en las explotaciones ganaderas, tal como era frecuente hasta hace apenas tres años. En la comarca de O Incio (Lugo), por ejemplo, los vecinos todavía recuerdan que los ganaderos habían pactado los lugares en los que depositaban los cadáveres o los restos de animales muertos, lo que servía de alimento para los lobos. La prohibición de esa práctica se debió a la epizootia de las vacas locas, que obligó a las Administraciones europea y de los países socios de la UE a prohibir el abandono de todo tipo de despojos. Este nuevo escenario es el eje del estudio que Felipe Bárcena expondrá la próxima semana en el congreso sobre el lobo que está convocado en Castelo Branco (Portugal). Pero no sólo la ausencia de carroña incide en la mengua de la población lobuna de Galicia. Los venenos son otro factor que tener en cuenta. El biólogo Xavier Vázquez Pumariño, especialista en fauna gallega, ha recordado que esa especie es «moi carroñeira», y ha señalado que «se tes carne na neveira, non vas ao supermercado; pois iso fai o lobo»; es decir, si dispone de reses muertas no ataca a las vivas. «A colocación de cebos con carne ou ovos envelenados foi moi grave nos anos setenta e oitenta, pero nos anos seguintes quedou minimizada como consecuencia das boas campañas de educación que fixo a Administración. E tamén influíu moito, aínda que algúns o critiquen, o traballo feito por Félix Rodríguez de la Fuente. Pero nos anos noventa, falo a nivel xeral, volveu a producirse un repunte. Pensabamos que en Galicia nos librariamos dese fenómeno, pero non é así». Venenos y barreras Otro acreditado especialista, Roberto Hermida, que prepara una tesis doctoral sobre la morfología del lobo ibérico, comparte la opinión de Pumariño y alude al lobo hallado muerto hace unos meses en As Pontes a causa de haber comido un cebo envenenado: «Trátase dun método indiscriminado, pois deixan o cebo no monte e calquera animal o pode comer, mesmo os cans dos cazadores», advierte. La profusión de viales también perjudica a los lobos, así lo reseñan zoólogos, biólogos y naturalistas. Xavier Pumariño estima que hay varios factores que favorecen la extinción de la especie, pero matiza que «é preciso estudar con rigor como afecta a construción de infraestructuras como autovías ou vías férreas, pois, en principio, son unha barreira». Una de las posibles soluciones a ese inconveniente radica en «permeabilizar o territorio», lo que, entre otras cosas, consiste en construir pasos para animales en aquellas vías, como ya se ha hecho a título experimental en algunas carreteras de Castilla-León: «Ese pode ser o punto de partida, pero será cativo no caso de que non se poña toda a carne no asador. Se existe sensibilidade nos organismos públicos, por exemplo no Ministerio de Fomento, a solución será doada e barata», ha subrayado Pumariño. Felipe Bárcena considera que, en efecto, las nuevas vías de comunicación fraccionan los hábitats del lobo, pero precisa que «ese no es el único problema». Hermida, por su parte, hace mención al proyecto puesto en marcha en Valladolid para evaluar el impacto de varios viales en los hábitats de la fauna salvaje. Los hábitats, parcelados Sin embargo, además de coches y trenes, los lobos tienen otro enemigo: la urbanización galopante y desordenada de ciertas comarcas gallegas, lo que conlleva la pérdida de espacios abiertos y de los hábitats de diversas especies, no sólo de los del lobo. Tampoco debería minusvalorarse la presión cinegética: «As áreas montañosas son, sen dúbida, as máis propicias para o lobo porque aportan tranquilidade e, a maiores, porque nelas hai máis abundancia de alimentos, tanto de presas domésticas como naturais», razona Pumariño, pero esas zonas también son las mejor valoradas por los cazadores. Otro de los aspectos que destaca Bárcena se refiere «a la presión de las autoridades para reducir el ganado en los montes; las reses mostrencas no gustan». Como ejemplo de la aplicación estricta de ese criterio, Bárcena cita el caso de Teixeiro, «donde abundan los carteles en los que se prohíben las reses sueltas». Las cuales, al margen de otras consideraciones, constituyen otra fuente de alimento para el lobo. La sombra de la extinción Entre el verano de 1993 y el otoño del 95, un equipo de técnicos dirigido por Bárcena censó los lobos de Galicia. El trabajo se realizó gracias a un convenio entre la Universidade de Santiago y la Dirección Xeral de Montes. Aquel estudio cifraba en 712 los ejemplares, distribuidos en 174 núcleos, de los que 21 estaban situados en áreas colindantes con Asturias, León, Zamora o Portugal. Juan Pérez Orozco, en representación del sindicato Xóvenes Agricultores ?formación que en los últimos años ha tramitado numerosas quejas de ganaderos afectados por ataques de lobos?, presentó en su día un informe en el que se decía que en 1850 el número de lobos en Galicia era de 627; setenta años más tarde, en 1920, quedaban 150 debido al uso generalizado de venenos; en 1975 eran 1.600 y en el 2003, sólo 500. Pero las discrepancias son habituales en los censos de lobos de la Península. Hay expertos que aseguran que actualmente sobreviven más de 1.000 ejemplares, y otros aseveran que son más, incluso más de 2.000. En el ámbito de la Unión Europea, sólo hay seis países ?incluida España? con poblaciones de lobos superiores a las mil cabezas. Las poblaciones europeas más numerosas están en el este, sobre todo en Rumanía. En todo el mundo hay una veintena de especies que, a su vez, son englobadas en cuatro grupos atendiendo al color de su pelo: lobos blancos, rojos, grises y pardos; estos últimos (Canis lupus signatus) son los que habitan en Galicia. A este respecto, los científicos desmienten creencias populares e insisten en que no existe una raza de lobos autóctona.­­­­ ¿Cuál es la situación actual del lobo en Galicia? Es difícil concretar cifras, pero existe coincidencia en que la especie vive momentos difíciles. Felipe Bárcena es claro y contundente: «De los 712 ejemplares censados en 1995, sólo quedarían la mitad», concluye, extrapolando los datos obtenidos en las tres zonas en las que trabaja actualmente el experto. Bárcena explica que en 1995, en la Serra do Careón y en la Cova da Serpe, y en sus parajes aledaños, controló cuatro parejas reproductoras, en tanto que «actualmente, sólo sabemos de una». No obstante, hay estudios más optimistas que cifran en algo más de 500 los ejemplares de lobo que hoy viven en Galicia. En opinión de Bárcena, las camadas son más pequeñas desde hace varios años: «Antes, lo normal era que una hembra pariera tres o cuatro lobeznos y que casi todos sobrevivieran. Hoy, los partos suelen ser de dos crías». Además hay poblaciones de lobos que no pueden mantener su número debido a los furtivos y a los cebos envenenados». El lobo habita en las cuatro provincias gallegas. En A Coruña, abundan en la montaña de Barbanza y en el macizo del noreste, colindando con Lugo; en esta provincia, habitan en Os Ancares y comarcas próximas, así como en zonas altas de Muras, Viveiro, O Vicedo y Cova da Serpe. En Pontevedra, sólo en el Deza; y en Ourense, menudean en parajes de Valdeorras y en los macizos que lindan con Zamora y Portugal.

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