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Terapias con Animales: Perros adiestrados, gran ayuda para cardíacos

Un estudio parece demostrar que las visitas de perros adiestrados con fines terapéuticos reducen la terapiasconanimalesansiedad y la tensión emocional de pacientes con insuficiencia cardiaca.

Dallas.- Un estudio parece demostrar que las visitas de perros adiestrados con fines terapéuticos reducen la ansiedad, la tensión emocional e incluso la presión pulmonar de ciertos pacientes de insuficiencia cardiaca.

“No me sorprendió en lo absoluto que algo que hace a la gente sentir bien también los haga sentir menos ansiosos y tenga efectos fisiológicos perceptibles”, dijo el doctor Marc Gillinov, un cirujano cardíaco de la Clínica de Cleveland, que no estuvo involucrado en el estudio.

“Usted puede verlo en sus rostros, primero uno ve una sonrisa y luego ve cómo desaparecen sus preocupaciones mundanas”, dijo Kathie Cole, enfermera del Centro Médico de la Universidad de California en Los Ángeles, que dirigió el estudio presentado el martes ante una reunión de la Asociación Estadounidense de Cardiología.

El rostro del paciente Charles Denson, por ejemplo, se iluminó cuando un perro pastor australiano llamado Bart se subió a su lecho de la unidad de terapia cardiaca del hospital.

“Tienes un pelaje hermoso”, dijo el paciente de 51 años mientras pasaba sus dedos sobre el sedoso pelo del perro.

Cole y sus colegas estudiaron a 76 pacientes de insuficiencia cardiaca, de una edad promedio de 57 años, que fueron divididos en tres grupos: uno que recibió la visita de un voluntario, otro que recibió a un voluntario acompañado de un perro y otro que no recibió visitas.

La ansiedad de los pacientes declinó un 24% entre aquellos que fueron visitados por un voluntario acompañado de un perro, pero sólo un 10% entre los visitados sólo por un voluntario. Las cifras del grupo sin visitas continuó inalterada.

Los niveles de epinefrina, una hormona que el organismo segrega cuando está bajo tensión emocional, bajó un 17% en los pacientes visitados por un voluntario y su perro, y un 2% entre los que recibieron sólo la visita del voluntario. Entre los no visitados, en cambio, los niveles subieron alrededor del 7%.

La presión cardiaca bajó un 10% entre los pacientes visitados por el voluntario con su perro. En cambio, subió un 3% entre los visitados por un voluntario sin perro y un 5% por los que no fueron visitados.

La presión pulmonar declinó un 5% entre los visitados por el voluntario con su perro, y subió en los otros dos grupos.

Asociación Estadounidense de Cardiología: www.americanheart.org

15/11/2005
Fuente: economista.com

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