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Historia de tu Nórdico: Crónicas de Roy. Capitulo IV. El tercer mes.

Enviado por jbuson

De nuevo estoy aquí (un poco tarde) para comentarles cómo Roy y nosotros nos vamos adaptando. historiadetunordicoCreo que sería mejor decir que nosotros somos los que nos estamos adaptando a él jejeje. 😉

Otro mes ha pasado, el tercero, y Roy sigue de vez en cuando dándome dolores de cabeza, pero hay que asumir que es un jodio nórdico. Y como tal, hay que aceptarlo dentro de lo humanamente posible.

Roy, aparte de cómo dije antes de algún que otro quebradero de cabeza, literalmente se ha ganado el afecto de todos en casa. Nos ha encandilado a más no poder. Mi madre le malcria, a mi padre le respeta (y no es para menos, que sino se lleva una “tobita” en el hocico), y a mí me tiene frito, que cuando estoy en casa, no puedo ni ir al baño porque el jodio quiere estar siempre a mi lado.

Con respecto a los piensos, como me gasté una pequeña fortuna comprando paquetes pequeños de piensos (todos de gama alta) y dándoles a probar, y encima seguía viendo que el jodio no le gustaba mucho (pensaba que posiblemente me estaría tomando el pelo) y seguía sin comer “decentemente”, decidí que era el momento de ir a todas las tiendas de piensos que conocía y obtener alguna que otra muestra. Lo que conseguí de muestras no está escrito. Tenía de casi todas las marcas (Eukanuba, Affinity, Diamond, NutraGold, Elite Nutricion, Nutro Choice, Hill’s, Royal Canin,…) y de casi todas las gamas. Al final, cuando creí que ya tenía muestras más que suficientes, abrí todas y se lo ofrecí de golpe. El jodío olió todas pero escogió una. Se lo doy el contenido para ver si se lo comía. ¡¡¡Y Milagro!!! Lo devoró todo en un santiamén. Pruebo a poner de nuevo el paquete de muestra ya vacío con los otros paquetes, y el jodío iba de nuevo a él. ¡¡¡¡Por fin había descubierto un pienso que le gustaba!!!!!

Al final, the winner is…….
…….“Elite Nutricion” Version: “Adulto”, Sabor: “Pollo y Arroz”

Bueno, por fin había descubierto un pienso que le gustaba. Veo la composición y bueno, no está del todo mal. Encima se parece al antiguo “Pro Plan” de Purina. Bueno, es que es el Pro Plan, pero parece que Nestlé todavía no está autorizado a venderlo como tal dentro de España, y lo tiene que vender bajo otro nombre. Y se nota que le ha gustado, tanto que ha empezado a coger peso y forma. Incluso está más juguetón.

Aparte del pienso, otra fortuna que me gasté ha sido en veterinarios y análisis. Como veía que no comía, le hice análisis de todo tipo, chequeos (incluso ecografías). Los resultados siempre han sido negativos con excepción de una “pequeña bacteria” encontrada en la orina. Y ahora mismo está tomando antibióticos para “aniquilar” esos bichillos. Todavía me queda hacer la radiografía de las caderas para ver si tiene o no riesgo de aparición de la dichosa displaxia, ya que como quiero meterme en el mundillo del Mushing, no vaya a ser que al final destroce a Roy con una carga de trabajo inadecuada. Otra cosa que me tiene “un poco mosca” es el desgaste excesivo de las almohadillas. Vale que le hacía andar como una hora a “paso ligero” (con el consiguiente adelgazamiento tanto del perro como de mí mismo), pero vi a una perra que había sido adoptada que tenía el mismo problema que Roy. A ver si vuelvo de nuevo al veterinario (me ven llegar a la clínica y ya no hace falta decir nada) y les comento “esa casualidad”.

Con respecto a la convivencia propiamente dicha, el jodio de Roy sabe engatusar bastante bien a la gente. Sobretodo a mi madre, que le está consintiendo muchísimo con las “tajadas” de pollo, pavo, o lo que fuera. Ahora mismo, Roy cada vez que ve a mi madre con fruta, le pide “su parte”, siempre que esta sea melocotón y/o manzana. Ya veremos cómo resuelvo este embrollo cuando mi madre se vuelva para Brasil y yo me queda a cargo “en solitario” del cuidado de Roy.

En casa, por la mañana no se nota en absoluto que hay un perro. Bueno, con excepción de las pelusas que revolotean, que no veas lo que suelta de pelo. Por la mañana cuando salgo a trabajar (y de paso ir poniendo la calle que a la hora que salgo para el trabajo es inhumano), ahí está el tumbado enfrente a la puerta, esperando su “pequeña” ración de mimos. Se lo doy y cuando estoy cerrando el portón de casa, le veo echarse otra vez para “otra cabezadita” (¡¡Qué envidia!!).

Por la tarde, cuando llego del trabajo ya es otra historia. Para empezar ya se conoce el ruido del coche, así que ya le oigo “aullar” mientras estoy aparcando. Y mis padres ya saben que he llegado por esa “alarma canina”. Cuando entro en casa, me viene a saludar todo mimoso (es un “pesao” de tan mimoso que es) y no ceja en su empeño de resfregarse contra mis pantalones (Aún bien que suelo llevar vaqueros que sino….) acompañado de sus “aullidos” de bienvenida, la mayoría bajos de tono, que me hacen tanta gracia. Pero creo el propósito principal del jodio es otro, más que nada porque se cuela dentro de casa y va directo hacia un pequeño armario que tengo en la entrada donde guardo su correa. Y me lo indica como diciéndome :”ya que has llegado, ¿que tal irnos de paseo?”. Y da igual que mi padre le haya sacado hace apenas 10 minutos, que es verme y querer salir a pasear conmigo. Si no le hago caso, me espera en la puerta de la cocina, por si se me ocurre darle algún trozo de queso, o galleta, o pan tostado. No tiene así muchas preferencias con tal de llevarse algo a su boca mientras espera para salir.

Dentro de poco se irán mis padres, y mi situación personal cambiará radicalmente. Y me tendré que acostar más pronto. Y me tocará sacarle por las mañanas a horas inhumanas antes de irme a trabajar para que no se aguante tanto las ganas de salir. Y a darle de comer su “media ración” antes de ducharme por las mañanas. Y a ponerme un despertador con el tiempo calculado del trayecto en tren para no quedarme dormido y pasarme de estaciones. Y también me tocará comprar otro par de zapatillas porque con los “paseos” que le doy a Roy, si antes destrozaba las zapatillas por las costuras, ahora es la suela la que se acaba antes. Y… prefiero no seguir que sino me deprimo.

Supongo que quien va a notar más la falta de mis padres es Roy. De mi madre por causa de “las tajadas” a la que le tenía acostumbrado, y a mi padre por salir a cualquier hora. Y yo por llegar a casa y tener la comida hecha (Snif snif), aparte de no preocuparme tanto por el cuidado de Roy. Bueno, a todo uno se re-acostumbra. Pero no veas lo que cuesta acostumbrarse de nuevo a “esa vida antigua”.

Bueno, esta vez no pienso aburriros más, así que por aquí finalizo este capítulo.

¡¡¡Pero no penseis que he terminado las crónicas, porque seguirán!!! jejeje

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