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Historia de tu Nórdico: KARNAK, 2: LLEGA ODDIE.

Enviado por esther

Ya estoy de vuelta. A lo que iba, porque debía ir por algún lado, no??? Ah, sí…ya recuerdo: iba por lo de historiadetunordicomi moquillo. Rediós: qué jodido estuve!!!! Cuando llegué por primera vez a casa pensé: Dios mío, 5 pisos sin ascensor: ésta es capaz de bajarme hasta la portería y volverme a subir y olvidarse de mi paseo diario!!!! No sé de dónde narices saqué las fuerzas para husmear por todos lados… además, como no veía, me iba dando cada hostiaaaaa…Mi descubrimiento fue la terraza: menos mal, pensé, porque en una de las habitaciones, si me estiraba, tocaba las paredes con las patas!!! Me la hice mía al instante, la terraza, digo.

Le jodí de golpe a mi dueña su idea sobre los alaskas. Al menos, yo era la excepción: a mí, me gustaba el sol… me estiré todo lo largo que era (no soy la versión del Dueñas en alaska, pero, coño, me defiendo!!!) y me dediqué a chupar las últimas horas de sol de una tarde del mes de agosto del 1997. Mientras, mi dueña intentaba hacerme tragar toda la medicación que le había ordenado el veterinario del refugio. Ilusaaaaaaaaa…Hasta que no descubrió los bollitos de chocolate del ferrero rocher, no hubo trato. Entonces sí, me tragaba las pastillas sin rechistar. En tres semanas, volví a ser el que era: al pillarme tarde el moquillo, no me dejó secuelas. Ese verano, las tardes pasaron lentas. Mi dueña trabajaba y cuando se marchaba le montaba unos circos que pa qué. Llegó el otoño y la cosa se complicó más, porque no me imaginaba que además, la niña, estudiaba. Joeeeeer!!! Sin embargo, yo, ya comenzaba a estar más tranquilo: ella se marchaba, pero siempre volvía. Así que dejé de montarle dramas y me acostumbré a despedirme cada vez que cerraba la puerta y a saludarla cada vez que la abría. Incluso me tiraba a sus brazos y saltaba para que me levantase…Comenzó a hacerse la loca cuando notó que me había puesto cinco quilos más encima…Ya véis, me pasaba el día comiendo, durmiendo y tranquilo, salvo cuando salía…Así, cualquiera!!! La felicidad de estar solo, …bufffff…duró poco. Un día, se sentó a mi lado en la terraza y me dijo: “me parece que necesitas compañía”. Yo pensé: “Coño, no, tranquila!!!! Me las apaño bien sólo…” Pero no, no me hizo mucho caso, porque, no sé cómo narices lo hacía que aún encontraba un pedacito de tiempo como para pasarse por el refugio, y encontrar una bolita, que se la ganó en la enfermería: el mil-leches había sido el superviviente de una camada que les habían dejado en la puerta pero que aún necesitaba medicación porque tenía moquillo. Se ve que la chavala estaba crecidita…cómo me había recuperado a mí…y decidió traérselo para casa. Me dijo: “tranquilo, en cuanto se recupere, lo devolvemos al refugio”…Joer, al principio, incluso me la creí…”mira, ves, no le pongo ni nombre, pa no encariñarme…”-me dijo. Al final le puso Oddie, porque es igual de tonto que el del Garfield. Pssss…incluso se parecen. Mañana sigo, que ésta también se enrolla, no para, y cuando se da cuenta, sale escopeteada. Nos vemos!!!

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