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Historias y Opiniones: LA HISTORIA DE SOMBRA

LA HISTORIA DE SOMBRAhistoriasyopiniones

Esta es la historia de una perra narrada en dos cuentos diferentes que forman la historia de la vida de Sombra desde que llegó a mi vida; como nos conocimos, las cosas que pasamos juntas, como llegó a manos de mi madrina y pudo ser la perra más feliz de todo el mundo llegando a usar pullovers hasta el día en el cual tristemente llegó su muerte.
La historia de Sombra

Yo soy Rocío Suárez y les quiero contar la historia de Sombra, uno de los animales que alimento, una perra muy diferente a todas.
Todo comenzó a fines del año 2002. Yo volvía del colegio y vi una perra que al parecer huía de los seres humanos. Me traté de acercar pero ella escapaba así que, por ese día, me olvidé. Durante una semana fracasé en el intento de acercarme a Sombra. Un viernes me dije que sino podía acercarme iba a ignorarla, por lo cual me propuse tratar de todas las maneras posibles acercarme a ella. Yo vivo en una urbanización de torres. Empecé a correr alrededor de una torre hasta que la agarré de frente, entonces la perra me dejó que la tocara. Desde ese día, empecé a verla más seguido hasta que se acostumbró a quedarse cerca del balcón de mi casa.
Nos empezamos a hacer amigas hasta tal punto que ella me seguía a todas partes y no me quitaba la vista de encima y hasta le fui enseñando cosas. Llegaron las vacaciones y la perra se había quedado conmigo. El tiempo pasaba y yo me dedicaba más a ella. Todo iba bien.
Sombra al parecer no tenía dueño hasta que un día aparecieron unos chicos diciendo que era de ellos. A pesar de que me dolía tener que separarme mi amiga, reuní fuerzas y les di una correa y un collar para que se la llevaran, pero dos días después misteriosamente volvió a casa. El mismo día por la tarde los chicos la vinieron a buscar pero esta vez no los dejé que se la llevaran.
Un tiempo después enfermó de sarna y fue cuando empecé a bañarla con azadieno. Se iba curando. El otro perro que alimento, Lobo, se portó mal y la culparon también a ella por lo sucedido y una de mis vecinas me amenazó con llamar a la perrera por lo que yo tampoco le quitaba la vista de encima.
Luego el tiempo pasó y el problema cayó en el olvido. Pero como sucede en estos casos, un problema volvió a poner a los vecinos en mi contra.
Todo iba bien y a casi todos mis vecinos les agradaba Sombra, excepto a los de una torre.
Yo pedí permiso y les hice como una casita, lo que menos pensé era que nos iba a traer problemas; algunos chicos y chicas usaban de arco el lugar donde había puesto la “Cucha” y un día que estaba con mi amiga Victoria, que sufre del mismo mal que yo, o sea, amor hacia los animales, estábamos sentadas al lado del refugio con los perros y vinieron los chicos diciendo que saliéramos porque ellos iba a jugar y que si nos pegaban era nuestra culpa. Yo no quería salir de ahí porque ellos podían ir a jugar a otra parte; al final opté por cambiar la cucha de lugar.
Un día me robaron a Sombra, entonces estuve varios días preocupada sin tener noticias de ella, excepto un sábado que una de mis amigas la vio. Llevaba puesto un collar y atado a este una cuerda al parecer rota por la perra. Vinieron de nuevo y se la llevaron, hasta que un día por la tarde la vi, se les había vuelto a escapar pero esta vez no la vinieron a buscar.
A partir de eso fui avanzando; Sombra y yo nos estábamos cada vez más unidas pero como todo lo bueno en este mundo, se tuvo que acabar; parecía que a mis vecinos les molestaba que yo tuviera una perra fiel a mí hasta la muerte. Sombra estaba embarazada y era casi imperceptible hasta que el sábado 8 de febrero del año 2003 Sombra dio a luz a una sola cría. Yo a esa hora estaba en la casa de mi abuela, me enteré del feliz acontecimiento por la noche y la fui a ver. Era hermosa y mi mamá me dijo que cuando creciera me la podía quedar. Yo había pensado que si era hembra le iba a poner Sigma y si era macho Doriel, porque en un libro se encontraba que estos últimos eran ángeles que por alguna razón tenían una sola ala… entonces le puse Sigma. Yo estaba feliz por el nacimiento pero aún no sabía los problemas que nos acechaban Sombra y a mí.
Al día siguiente salí un rato para ver como estaba Sombra y una perra con dueño vino y se puso a ladrarme. Mi buena compañera salió del resguardo donde estaba y me defendió. Por la tarde de ese mismo día, la misma perra se acercó al lugar donde tenía la cría y Sombra la mordió, entonces un vecino que no tenía nada que ver, salió y le pego. La dueña de la perra me dijo que los iba a envenenar. Así sucedió algo que no tenía vuelta atrás.
Mi mamá me ayudó y me ayuda, y es gracias a ella que el día de hoy la perra esta buscando dueño. El suceso que ocurrió con mis vecinos me separó de la mejor perra de todo el universo.
Con respecto a la amistad que me une a los perros creo que es porque yo no los considero a ellos como perros ni creo que a mí como su dueña. Yo a los perros siempre los consideré por lo que son, algunos buenos integrantes de la familia, otros amigos y a los más desdichados como compañeros, los cuales necesitan una mano para sobrevivir. Y como son más conocidos los perros es como los mejores amigos del hombre.
Este símbolo lo saqué de una página web, no sé que significará para ellos, pero para mí representa la unión entre los humanos y los animales.
La otra parte de la historia de Sombra (Después de la adopción)
Cuando Sigma, la hija única, fue separada de su madre estaban viviendo en casa de mi abuela; el tiempo pasó y conseguí un dueño para Sombra, una vecina de mi madrina la quería.
Un día después, para semana santa, la llevé a su nuevo hogar donde la esperaba Julia, su nueva compañera. La dejé y me fui a casa de Alejandra, mi madrina, que se encuentra en la misma cuadra, donde me esperaba mi mamá para volver.
Yo llamaba todos los días para saber como se encontraba mi amiga, pero me dejé engañar por medio de ridículas excusas. Hasta que me entero que Alejandra fue a buscar a la perra y se la llevó a su casa porque Julia ya no la quería.
Mi madrina tiene un perro dálmata, Nuqui, que lentamente fue aceptando que entrara en casa. Sombra dio de nuevo a luz pero por el estrés los cachorros nacieron muertos. Alejandra se fue encariñando hasta que un mes después me pidió que abandonara la búsqueda porque se la quería quedar.
Algunos domingos yo iba a visitar a mi madrina con mi familia y veía como se comportaba mi amiga. Casi sin dame cuenta, diez meses pasaron como un rayo frente a mis ojos y estaba muy feliz del cariño con el que era tratada.
Y así fue cuando volví en vacaciones junto con mi madrina. Sombra estaba enferma y no tenía muchas esperanzas de vida. Ese día Alejandra tenía que ser operada y cuando volvió, el veterinario había pasado por su casa y le había dejado dicho que la perra estaba un poquito más estable y que se podían intentar operarla. La llevamos a la veterinaria, la dejamos y nos volvimos a casa. A eso de las ocho, el veterinario llamó y nos dijo que Sombra había muerto porque no había resistido la operación. La tristeza reina en la casa de mi madrina.
Así termina la historia de una perra que nació en no sé donde, creció y vivió parte de su vida en la nada y un día por error se cruzó en mi camino y a pesar de que algunas cosas sufrió, creo que llegó a ser la perra más feliz del mundo en casa de mi madrina ubicada en una zona alejada de quién sabe que lugar.

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