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Historia de tu Nórdico: La historia de DANKO

HISTORIA DE DANKOhistoriadetunordico

Esta es la historia de Danko, un precioso cruce de Pastor Alemán y Husky. Me lo encontré vagabundeando por mi barrio en el verano de 2000.
Estaba muy delgado, se notaba que estaba pasando hambre, pero su porte denotaba que estaba educado, que no era un perro callejero. Se acercó a mí, y aceptó mis caricias sin ningún signo de hostilidad. A pesar de que ya tenía una perra, pensé entonces en llevarlo a mi casa, pues era ya
casi de noche, y al día siguiente visitar al veterinario para leer su chip y así encontrar a su dueño.

La verdad es que esa noche estuve preocupado, pues Danko (que así lo bauticé) se había quedado dormido (totalmente agotado) en el salón, y temía que despertara y destrozara algún mueble, o hiciera allí sus necesidades. Por la mañana me levanté muy temprano, y allí me lo encontré, esperándome al pie de las escaleras (mi casa era un dúplex), moviendo el rabo, y con una sonrisa de oreja a oreja (¿quién dice que los perros no sonríen?). Se había portado estupendamente, lo que confirmaba que estaba educado y acostumbrado a vivir entre personas.

El veterinario no encontró chip alguno, así que decidí quedármelo hasta encontrarle un dueño. Lo vacuné y registré, y lo tuve conmigo casi un año.

En ese año la verdad es que me enamoré de él. Era un animal increíble. Cariñoso, juguetón, simpático con todo el mundo, especialmente con los niños… un poco desobediente, eso sí, como todos los perros nórdicos. Tenía un defecto en la mandíbula, la de abajo era más corta que la de arriba, y eso le dificultaba morder o coger cosas, y yo creo que era consciente de ello, porque evitaba pelearse con otros perros. Una noche se me escapó, estuve buscándole durante dos días, hasta que apareció por
su cuenta en la puerta de mi casa, rebosando felicidad y como arrepentido de su travesura. En fin, un amor de perro. Desde luego, no valía como defensa. Estoy seguro de que si llega a entrar un ladrón en
casa, Danko le hubiera invitado a una cerveza…

Llegó el día en que encontré un dueño apropiado para él. Con sitio en la casa, con niños… era fantástico. Así que me desprendí de Danko. Me costó mucho, llegué a soltar lágrimas, y sé que al animal le dolió, pero no podía yo tener a dos perros en mi casa.

Ahora sé que Danko es muy feliz, que tiene una habitación entera para él, que le han puesto un sofá donde duerme, y que no para de jugar con los niños, que le adoran. Y sé que hice bien en quedármelo el día que lo me lo encontré.

Me alegra poder contaros una historia con final feliz, ya que desgraciadamente no es lo habitual en lo que respecta a perros abandonados o perdidos.

RAFA.

fuente: AMAI Asociación amigos animales

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