«

»

Historia de tu Nórdico: La historia de Kira

La historia de Kira es la historia de una Samoyedo simpatiquísima.historiadetunordico

Es conocidísima por todo el barrio. Se podría decir que Kira es una perra muy muy feliz, porqué parte de su “sonrisa” la verdad siempre ha ido saludando a la gente por la calle, con su particular alegría. Levanta sonrisas allí donde va, siempre consigue sacar un gesto de ternura en abuelos, adultos y niños… Es una verdadera “bola” blanca, más bien anchota y muy fuertota. Los niños la han llegado a llamar “osito” u “ovejita” porque tiene una cara tan simpática que parece a veces un peluche y no un perro.

Cuando decidimos tener un perro, queríamos una raza buena y no agresiva. Según nos dijeron, en sus orígenes el samoyedo era el perro que se encargaba de cuidar a los niños esquimales y estaba siempre en casa. Acostumbrados a la gran hospitalidad de aquellos años, los samoyedos fueron y son una raza muy amable y cariñosa. Así que finalmente decidimos comprar un cachorrito de esta maravillosa y encantadora raza.

Encontramos unos criadores especializados en razas nórdicas y fuimos a buscarlo y a escogerlo en un pueblo muy cerca de Andorra, en plena montaña. Kira venía de una familia de Samoyedos con pedigrí y sus primos y hermanos participaban en Pirena. Si todos los perros de cachorros son bonitos, no os podéis imaginar cómo son los Samoyedos: peludos, redonditos, con los ojitos y el hocico tan negro… De verdad son preciosos! Así que escogimos el más tranquilo y peludo, tenía un gran cabezón redondito y tenía cara como de buena. Era la más tranquila ya que sus hermanitos estaban alboroteados e intranquilos ladrando y ladrando. Desde luego nos cautivó el corazón, qué preciosidad!

kiraEn cuanto llegó a casa se adaptó muy bien. Aunque era como es lógico muy juguetona, jamás rompió nada. De cachorro se comportó muy bien y muy pronto empezamos a dejarla “suelta” por la calle con total confianza. Desde entonces hasta ahora, se podría decir que ha sido una perra que siempre ha ido suelta, bien arrimada a quien la sacara a pasear. Muy obediente, pronto aprendío a vigilar cuando tocaba cruzar la calle No es que se parase inmediatamente pero dudaba si cruzar o no respondiendo al instante a cualquier gesto o sonido que hiciésemos. Pronto aprendió muchas más cosas y monerías: a jugar al escondite y encontrar a los niños, a dar la mano, agacharse, arrastrarse… Parecía increíble que un perro de este tipo aprendiese tantas cosas. Incluso aprendió a saltar a través del “hulla hop”. Aunque lo de traer la pelota nunca le gustó demasiado, parecía que era muy lista… Lo más alucinante fue cuando tras insistirle unas pocas veces conseguimos que subiese por la escalera vertical de un tobogán y después se deslizase tumbadita! Era el alucine del parque! Todos los niños, adultos y abuelos se quedaban alucinados con la Kira. Si es que era el perro más simpático del mundo!

Cuando ya tenía el tamaño adulto se nos ocurrió comprarle unos arneses y atarla a la bici, “a ver si nos paseaba”… Y vaya si lo hacía! Empezó a tirar de la bici como si de un verdadero trineo se tratase. La verdad es que siempre había tirado mucho cuando la llevábamos a pasear pero eso de tirar de una bici a toda velocidad era una pasada!

Luego con el tiempo y debido al trabajo teníamos menos tiempo para esos entrenamientos tan largos y cogió algo de peso. En casa algunas personas conmovidas por la miradita que nos echaba a la hora de comer, le daban algunas propinas que colaboraron en que se engordara y cogiera peso. Era una verdadera pena, una perra tan bonita que se estaba poniendo gorda por momentos… Después de algún tiempo probando varios tipos y dietas, conseguimos dar con un pienso muy rico en fibra que la ayudó a recuperar su peso ideal. La verdad es que estando gorda, se había vuelto muy vaga, menos juguetona y hasta parecía mucho más mayor de lo que era. Incluso se quejaba de las patitas cuando se levantaba. Todo aquello era una verdadera pena pero de nuevo conseguimos poner a Kira en su peso ideal y conseguimos que tuviera otra vez esa estupenda estampa. La verdad es que recuperó una gran juventud y alegría y desde luego parecía mucho más joven y guapa.
De hecho Kira ha sido siempre una perra coqueta. Parece una broma pero se le nota en la cara que es una chica, quizás por los reojos, las miraditas, las pestañitas tan negras… Es un verdadero amor!

La verdad es que en todos estos años Kira ha sido y es la alegría de la casa. Cada vez que llegas a casa te recibe llorando como loca, meneando su colita como un verdadero ventilador y con las orejitas caídas con una cara de amor que habría que ver! Jamás se peleó con ningún perro. Alguna vez incluso algún perro agresivo la había mordido, y Kira parecía no inmutarse, parecía que les miraba como no entendiendo porqué le habían mordido. Era muy gracioso ver como podía ser tan bonachona. Jamás mordió a nadie, y la verdad es que a veces la enfadábamos mucho, jugueteando con ella, la hacíamos rabiar y lo único que hacía era protestarnos y ladrarnos. Un verdadero pedazo de pan. Se volvía loca cuando jugábamos con ella con un calcetín puesto en la mano, eso era su perdición! Jeje… Alguna vez la habíamos pillado “robando” algún plástico o bolsa que cogía sigilosamente abriendo muy hábilmente la basura pisando el pedal… También le encantaba abrirnos la puerta del balcón en pleno invierno! Qué arte se daba para abrirla (era una puerta corredera), pero lo de cerrarla se le olvidaba! Muchas noches la casa amanecía helada porque la Sta. Kira se iba tomar el fresco a 3º grados, a las tantas de la madrugada.

Ahora Kira ya es un perro mayor, tiene 11 años y se podría decir que nos ha aportado 11 años de alegrías, risas, y muchísimo amor. Es la perra más simpática y buena del mundo. Ahora ya no juega tanto y se ha vuelto muy protestona. Es muy lógico como todos los mayores siempre nos quejamos por más cosas, pues así es Kira. Ella quiere dar su parecido a todo, le hablas y te contesta, la miras y te contesta, no le acaricias y te protesta… Desde luego se hace notar. Ahora lo último que le ha dado por hacer es ponerse de charla escandalosamente con el perro de la casa de enfrente. ¿Qué llega alguien a casa? pues ella va a informar al vecino… ¿Qué le das un hueso para roer? Pues se lo va a contar al vecino… En fin, se tiran toda las tarde de cháchara.

Se podría decir que Kira ha sido siempre un hermano más. Nosotros la llamamos la “niña peluda de la casa” o “mi hermana peluda”, jeje… Es que parece que lo entienda todo! Ella en Navidad tiene que tener su regalo. Los abre con desesperación como un niño chico, los busca y se vuelve loca de contenta. Parece que se huele que se acerca la fecha de los regalitos, porqué se pone nerviosa con tanto árbol y tanto paquetito brillante. Un año se nos olvidó ponerle su regalo y se enfadó todo el día, se escondió en una habitación y nos giraba la cara! Si es que lo entiende todo!

En fin, podríamos escribir un libro entero contando las batallitas de esta perra tan simpática. De verdad Kira ha sido y es lo más alegre y simpático de todos estos años. Nos ha hecho compañía, nos ha hecho reír una y cien veces, nos ha dado muchísima vida y amor. Estamos contentísimos con ella! Sin lugar a dudas fue una de las mejores decisiones de nuestra vida! Kira te queremos!

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: