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Historia de tu Nórdico: La historia de Brisa

La historia de un nórdico abandonado “BRISA”historiadetunordico

La historia de Brisa, como la de muchos otros perros abandonados, es el reflejo de la crueldad humana y de la triste realidad que corre hoy en nuestros días, el incesante abandono de miles de animalitos.

Brisa seguramente nació en una familia acogedora, digo seguramente porque sólo ella sabe del cierto cómo fue su vida en la infancia.

brisaLa primera vez que la vi, fue en la red, en una página de adopciones de perros sin hogar. Allí, quedé impregnada de la dulzura de sus ojos tristes que aclamaban un poco a amor y paz, una familia, ….puesto que había sido abandonada por segunda vez.

Nosotros, como a mucha gente le ocurre, habíamos decidido no tener más perros en un tiempo, mi perra Laika había fallecido meses atrás y aún tenía el dolor y la pena de su pérdida.

Pero aquella mirada, era mucho más, nos llegó directamente al corazón, y decidimos darle una oportunidad.

Fuimos a la protectora y allí nos hablaron de su ficha ,2 años, sana, vacunas al día, etc…Y la adoptamos. Y creedme cuando os digo, que es una de las mejores cosas que me ha dado la vida.

La llevamos a casa, junto a Neo, nuestro gato, y se adaptó perfectamente a su nuevo hogar. Los primeros días fue algo duro y traumático para ella, desconfiaba de todo aquel que se le acercara, en ocasiones se metía en su caseta y lloraba sin motivos , no quería salir a pasear….pero lo que realmente nos hizo darnos cuenta del daño que la pobrecilla había sufrido , fue cuando una tarde mientras paseábamos con ella, fuimos a lanzarle un palo, con ánimo de hacerle jugar con nosotros…y ¿cuál fue nuestra sorpresa? Se agachó corriendo como si fuéramos a pegarle con él! ¡Le habían pegado palazos!…Pero la cosa no acaba aquí, aparte de las noches de insomnio, ella se mostraba mucho más mayor de lo que es, pasear le agotaba y no sabía jugar…por más que hiciéramos no había forma de sacarle el instinto de juego, o ganas de correr…Nada. Poco a poco fuimos conociéndola y ella a nosotros y después de varios días de pánico al abandono se dio cuenta de que SÍ, siempre regresábamos por ella! Nos empezó a coger mucho cariño y se fue mostrando tal y como es, cariñosa y dulce, se sentía BIEN con su nueva familia.

Otra de las cosas que nos llamó la atención era el pánico que tenía a los coches. Los primeros días, cuando sentía la presencia de un coche ella casi se tiraba al suelo aterrada…indicio de que en su triste historia había sido atropellada o se habría llevado un susto con algún vehículo…

Un día paseándola nos cruzamos con un niño que llevaba una mochila y como gesto extraño en Brisa empezó a ladrarle, …habría sido Brisa víctima del bandalismo y las gracietas de algún niño?…

Después de un mes con nosotros Brisa parecía otra, tenía ganas de salir, comía bien, incluso empezaba a juguetear con nosotros! Sus ojos pardos había retomado un brillo diferente, como felicidad,…ahora sí que podíamos ver “la sonrisa de nuestra nórdica” en su esplendor…

Pero duró poco, un día amaneció con un poco de cojera, que con el paso de los días se acentuó…Y tras llevarla al veterinario para que le realizaran las pruebas necesarias nos dijeron que tenía toda la cabeza del fémur destrozada y gastada y parte del hueso astillada. Había que operarla cuanto antes porque era degenerativo y además eso le estaba causando un dolor enorme y se podía quedar coja para toda la vida. Pedimos a la veterinaria que le hiciera una revisión general y le mirara como una especie de callos que tenía en los codos…Y efectivamente nos dijeron que eso era debido a que había estado muy gorda y se dejaba caer fruto de depresión o agotamiento, o bien podía ser causa de fuertes caídas contra el suelo…no quiero ni imaginarme los motivos…

En fin, operamos a Brisa, y fue entonces cuando por la veterinaria, que ya la conocía , me dijo que hacía unos 3 años aproximadamente, Brisa vino gravemente herida porque había sido atropellada en la Autovía de Castelldefels, y el conductor, el muy cretino se dio a la fuga y la dejó allí tirada, la dejó para que se muriera de dolor…Menos mal que una voluntaria de una protectora pasaba por allí y la llevó de urgencias a Barcelona para que la operaran. Con lo que sí, Brisa era la segunda vez que se sometía a esa operación, que en su día salió bien pero que con el tiempo el hueso sanó mal.

Maltratos, golpes, atropellada en una Autovía (imaginaros a qué velocidad), abandonada por dos familias, sin ganas de vivir, sino llega a ser por nosotros Brisa se hubiera dejado morir…Brisa, que al final resultó tener 4 ó 5 años, ahora ya está recuperada, juega, corre por la montaña, y tiene algo que siempre deseó…una familia que la quiere para siempre y que nunca la abandonará.

Brisa, ahora ya puedes sonreír.

Miriam Perera
La Sonrisa nórdica.

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